Entre cielo y mar

Entre cielo y mar

viernes, 26 de mayo de 2017

GR92: 16º etapa: del Coll de Can Bordoi al Coll de la Font de la Cera.

GR 92: Coll de Can Bordoi-Torrassa del Moro-Carretera BV 5103-Coll de Parpers-Coll de Sant Bartomeu-Creu de Can Boquet-Sant Mateu-Coll de Can Gurgui-Coll de Clau-Coll de la Font de la Cera. 
(27 de Marzo de 2017)

Datos técnicos: 23,42 km, 667 m de desnivel positivo y 7,5 h de marcha con paradas.  Hay una fuente a medio camino (Font de Sant Bartomeu), a poco menos de 5 minutos de la ruta. 

Tras un largo paréntesis, cronológicamente hablando, retomo las etapas pendientes del GR92, con una etapa cerca de casa y que es preferible hacer fuera del período estival. Atravesaremos hasta tres carreteras que comunican el Vallès con El Maresme. Es una etapa que transcurre por la llamada Serralada de La Marina, con mucha variedad de paisajes y lugares, larga pero muy agradable.  

Al horario hay que añadir la media hora desde la estación del tren de Llinars del Vallès hasta el Coll de Can Bordoi. Hay que vigilar porque el camino transcurre por la carretera. Se trata por tanto de una etapa relativamente larga, sobre todo si nadie nos recoge en el Coll de la Font de la Cera, ya que habría que añadir otra media hora o tres cuartos de hora hasta El Masnou, como mínimo.  

La ruta se inicia en dicho collado (Can Bordoi), para tomar una pista que asciende hasta un conjunto de edificaciones del mismo nombre, con diversas casas y una iglesia. El camino continua por el lado norte por pistas en buen estado hasta alcanzar una torre muy visible llamada Torrassa del Moro, que en realidad es una torre de vigía de origen romano. 


Subiendo por la carretera hacia el Coll de Can Bordoi
una agradable sorpresa: la orquídea llamada 
abellera aranyosa (Ophrys sphegodes). 

Coll de Can Bordoi. El GR92 sigue por la pista al fondo. 

Ascenso suave entre bosque y cultivos. 

Complejo de edificaciones de Can Bordoi. 

Me parece que es una lunaria (Lunaria anna). 

Ya vemos la Torrassa del Moro, a 416 m de altura. 

La pista atraviesa algunas pinedas, posiblemente replantadas. 

Pinos, encinas, alcornoques, madroños, brezos...entre bloques de granito. 

Abandonamos la pista principal para atajar a la Torrassa del Moro. 

Los claros del bosque nos dejan ver Llinars del Vallès y al fondo
el Matagalls y el Turó de l'Home, cimas culminantes 
del Montseny, a unos 1700 m de altura. 

Morella roquera o parietaria (Parietaria judaica), en los bloques 
de la base de la Torrasa del Moro. Su nombre latino nos indica su 
apetencia por las paredes. Es una de las plantas que origina más 
alergias, ya que tiene la mala costumbre de polinizar todo el año. 

Torrassa del Moro. Se aprecia perfectamente la base, de origen romano, 
y la más chapucera construcción posterior, árabe y medieval. 

Iniciamos ahora un suave descenso tras atajar por caminos que nos llevará hasta un collado sin nombre por el que pasa la carretera BV 5103, junto a unas canteras y diversas masías. La ruta transcurre por un típico bosque mediterráneo, plagado en esta época de flores y fragancias: tomillo, jara, cantueso...

El camino se desvía a la izquierda. Es fácil pasarse la marca. 

Alcanzamos la pista principal de nuevo, que seguimos hacia la derecha. 

Pasamos junto a la derruida Can Puigvert. Al fondo una de las canteras. 
El GR92 la rodea por la derecha, atravesando una urbanización. 

Alzina surera o alcornoque (Quercus suber). 

No podían faltar una texturas...
Si algún día faltan pedirme un TAC craneal urgente. 

Bucólico paisaje en los alrededores de Can Puigvert. 

Mirando atrás, pasada ya la carretera, al fondo la Torrassa del Moro
y la loma por la que hemos descendido por pista. 

De nuevo volvemos a ascender dejando a nuestra izquierda una de las canteras. Primero por una pista de tierra y luego por las calles de una urbanización (San Carles). Alcanzamos una parte más elevada, más con aspecto de meseta (Plana de l'Espinal), que transcurre por pistas entre cultivos y masías, para descender suavemente hasta el Coll de Parpers, donde cruzaremos la segunda carretera del día. 

Tomamos la calle central de la urbanización San Carles. 

Unos all de bruixa, calabruixes o nazarenos (Muscari neglectum
nos alegran el asfaltado camino. 

Pasamos por una gran torre de aspecto modernista. 

Con una curiosa cabra en su interior. 
¿Quizás su propietario había sido legionario?

Algunos jardines han utilizado sabiamente las rocas graníticas

Como siempre, hay que volver la vista atrás de vez en cuando. En esta ocasión
comprobamos que estamos de nuevo a unos 400 m de altura 
(vemos la Torrassa del Moro) y contemplamos la mole del 
Turó de l'Home, cima culminante del Montseny, a 1712 m. 

Al acabar la urbanización se acaba el asfalto y seguimos por la pista 
que planea por la Plana de l'Espinal, para luego descender 
suavemente hacia el Coll de Parpers. 

El aromático cap d'ase o cantueso (Lavandula stoechas). 

Desde la Plana de l'Espinal ya vemos los tres turons  graníticos de Cellecs. 

Pi pinyoner o pino piñonero (Pinus pinea) solarizado, 
en los alrededores de ca l'Espinal. 

Aproveché para desayunar en la era de Ca l'Espinal, 
saboreando texturas alimentarias y rocosas. 

Coll de Parpers, poco transitado gracias al túnel. Hay una gasolinera, abandonada. 
Se ve al otro lado la pista por la que sigue el GR92. 

También hay un curioso monumento recordatorio de la Guerra Civil. 

El día se ha ido encapotando y empieza a lloviznar ligeramente. La ruta sigue más o menos la carena de la Serra d'Ameia, intentando evitar la pista principal, que dejaremos por debajo nuestro, frecuentemente por estrechos caminos. Pasamos por encima de una gran cantera (La Pedra Blava), que no veremos si no nos asomamos al camino. Un suave descenso por pista nos lleva hasta una nueva carretera en el coll de Sant Bartomeu, que desciende hacia Òrrius. 

Dejamos la pista principal para tomar un camino. 

Retomamos la pista principal de nuevo. 

Volvemos a atajar por otro sendero. 

Flores del marfull o durillo (Viburnum tinus). 

Recuperamos la pista principal. 

Can Vinyamata. 

Otra vez  volvemos a coger un camino fuera de las pistas principales. 

El sendero es especialmente acogedor. 

Pedrera o cantera llamada La Pedra Blava. Hay que asomarse para verla. 

El GR 92 coincide ahora con un sendero local. 

Como podeís comprobar estaba lloviznando. 
Herba pigotera (Polypodim vulgare). 

Y volvemos a la pista principal justo antes del Coll de Sant Bartomeu. 

Atravesamos la carretera que lleva a Òrrius desde La Roca del Vallès, 
en el Coll de Sant Bartomeu. Es la tercera carretera que cruzamos. 

Llegados a este punto vale la pena descender a la cercana Font de Sant Bartomeu, a la que se accede bajando por un camino, ya que no encontraremos más fuentes activas en el camino. Los alrededores y la propia ermita de Sant Bartomeu de Cabanyes son muy agradables. 

Gran y exótico pino camino de la fuente. 

Lleterassa o letrechezna (Euphorbia characias). 

Como podeís observar había llovido un poquito. 

Font de Sant Bartomeu. 

Expectacular colorido junto a la carretera.  La planta es
el llobí blau o altramuz  azul (Lupinus angustifolius).

Heura o Hiedra (Hedera helix), siempre fotogénica. 

Sant  Bartomeu de Cabanyes. 

Tomamos la pista que asciende ligeramente por debajo de los Turons de Cellecs, entre bosques de alcornoques, abandonando temporalmente la pista principal, que podría seguirse perfectamente, con mejores vistas incluso sobre Òrrius y los tres Turons de Cèllecs. Además en algún caso cuesta encontrar las señales. Nos conduce hasta Cal Camat, donde gira hacia la derecha. 

La localidad de Òrrius. Un amigo mío es el médico del consultorio local. 

Uno de los tres turons graníticos de Cèllecs. Hay diversas vías de escalada. 

Dejamos la pista para bajar a la pista principal. Cuesta encontrar las marcas. 

 Ya en la pista principal, cogiendo espárragos trigueros 
(Asparagus acutifolius). 

Estepa blanca o jara blanca (Cistus albidus), aunque sea morada...

Detalle del llobí blau o altramuz  azul (Lupinus angustifolius). 

Las figueras o higueras (Ficus carica) empezaban a brotar. 

LLegamos a la Plana de Can Tarascó. Giramos a la izquierda. 

Mirando atrás Òrrius y al fondo el Turó de l'Home. 

Curioso efecto de las hojas de los robles cubiertas de lodo en un charco. 

Cal Camat. Giraremos ahora hacia la derecha siguiendo la carena. 

Aproveché para comer en unos agradable prados de un campo de tiro abandonado justo pasado Cal Camat. El día había despejado totalmente y la temperatura era incluso calurosa. La pista sigue hasta el Menhir d'en Toni y el estratégico cruce de caminos de la Creu de Can Boquet. 

Se aprecia la naturaleza granítica del terreno. 

Volvemos a contemplar la plana del Vallès, con las localidades de Montmeló
y Montornés. Al fondo el batolito de conglomerados de Montserrat. 

Mirando atrás, uno de los Turons de Cèllecs y al fondo el Tagamanent.  

Invasión ovina al acabar de comer. 

Bruc boal  o brezo blanco (Erica arborea) en todo su esplendor. 

Ahora nos asomamos al otro lado, hacia el mar, a la altura de 
Les Planes d'en Bassa.  Al fondo Vilassar de Mar. 

Llegamos a un cruce donde esta un dolmen llamado La Roca d'en Toni. 

Detalle del monumento megalítico referido. 

La zona es conocida por sus viñedos de la DO Alella. 

La Creu de Can Boquet, estratégico cruce de caminos. Seguiremos recto. 

A esta altura podría estar la cuarta carretera asfaltada, pero afortunadamente en la Creu de Cal Boquet todavía la pista es de sauló. Ascenderemos por pistas suavemente hacia Sant Mateu, donde hay una bonita ermita y una gran masía (Can Riera), dedicada a la hípica. Primero se pasa por la Font de Sant Mateu, que esta seca. Aquí es fácil equivocarse (como me pasó a mí) y seguir recto hacia la masía. El camino correcto es girar a la izquierda para ascender directamente a la ermita de Sant Mateu, para evitar hacer dos veces el mismo camino. 

Suave ascenso entre viñedos. 

¡Cómo me encantan esas raíces que sobresalen!

Subiendo por el torrent de Sant Mateu y mirando atrás 
los Turons de Cèllecs y al fondo el Montseny. 

Font de Sant Mateu, desgraciadamente seca y perdida para los caminantes. 

La encantadora ermita de Sant Mateu. 

Seguimos por pista hacia las masías, rodeados de prados con caballos. La ruta original rodea el Turó de LLedó por el norte para descender por un sendero estrecho y pedregoso hacia el Coll de Can Gurgui.  Hay letreros que prohíben el paso aunque los propietarios dejan transitar. Es casi mejor desviarse hacia el lado sur para tomar la pista principal que lleva al collado referido, ya con vistas al Maresme y al Mar Mediterráneo. Desde aquí seguimos por pista hasta el Coll de Clau y el Coll de la Font de la Cera, final de la etapa. A mi me vinieron a recoger pero si no se puede bajar a Alella y El Masnou (RENFE) en unos 45 minutos, aproximadamente. 


Can Riera, gran masía junto a Sant Mateu. 

Los alrededores están llenos de prados con caballos. 

Magnífica vista del litoral desde El Masnou a Barcelona. 

Seguimos por pista hacia el coll de Can Gurgui y el Coll de Clau. 

Al fondo Sant Mateu (499 m), de donde hemos bajado. 

Fin de la etapa en el Coll de la Font de la Cera. 


Enlace 17º Etapa: del Coll de la Font de la Cera a Montcada i Reixac. Pinchar aquí. 


Enlace 15º Etapa: de Vallgorguina al Coll de Can Bordoi. Pinchar aquí.